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El Consejo de Defensa de Recursos Naturales es una organización de promoción ambiental no lucrativa que cuenta con más de 400,000 miembros.  El personal del CDRN, que incluye más de 80 abogados, científicos y especialistas, se  ocupa de toda la gama de retos ambientales  apremiantes con inclusión de la preservación de la diversidad biológica, el cambio climático, las armas nucleares, la contaminación del aire y el agua, las sustancias tóxicas, la energía y la transportación.  El CDRN participa también en controversias judiciales, legislación, políticas e investigación técnica, activismo ambiental y organización popular. El CDRN, establecido en 1970, tiene oficinas en las ciudades de Nueva York, Washington, D.C., Los Ángeles y San Francisco.  El presupuesto anual de la organización supera los 30 millones de dólares.  Desde 1974, el CDRN tiene un programa internacional dinámico y ha trabajado en cooperación con organizaciones semejantes en todo el mundo.

 

La Iniciativa de BioGemas del CDRN

 

En enero del año 2001 el CDRN pondrá en marcha una nueva iniciativa con el fin de proteger los lugares silvestres en todas las Américas.  Esta iniciativa se basa en los esfuerzos actuales del CDRN para preservar zonas naturales en los Estados Unidos y en otros lugares del hemisferio.  Uno de nuestros objetivos principales es facultar al público, en todo el mundo, para que actúe con el fin de proteger algunas de las verdaderas gemas biológicas de nuestro planeta.  La acción ciudadana es un componente principal de las campañas multifacéticas que el CDRN está emprendiendo para detener la destrucción o la degradación de estas “BioGemas”.  En la primera fase de la Iniciativa hemos identificado 12 BioGemas que están en peligro inmediato en América del Norte y en América Central.  Además, hemos creado una “Lista de Vigilancia” de cuatro lugares naturales especiales que están en peligro en América del Sur.  Vea www.savebiogems.org.

           

Un modelo de estas campañas fuera de los Estados Unidos es el exitoso esfuerzo de 5 años para detener la construcción por la empresa Mitsubishi y su socio, el gobierno mexicano, de una enorme salina en Laguna San Ignacio, en Baja California Sur, México – el último lugar prístino de reproducción de la ballena gris.  El CDRN y el International Fund for Animal Welfare (Fondo Internacional para el Bienestar de la Fauna) pudieron emprender una de las campañas ambientales internacionales más grandes que registra la historia.  Esta campaña incluyó desde consultas extensas con las comunidades afectadas alrededor de la laguna y apoyo a las mismas hasta una petición sin precedentes al Comité del Patrimonio Mundial de las NU para incluir la laguna en la lista de Lugares del Patrimonio Mundial “En Peligro”.  Los componentes principales de la campaña incluyeron, también, la defensa en los tribunales y organismos administrativos mexicanos y la divulgación en los medios de información, con inclusión de relaciones estrechas con la prensa y publicidad pagada.  Además, trabajamos arduamente para establecer una causa científica y económica poderosa contra la salina.  En este esfuerzo, un punto crítico fue la emisión de una declaración de 34 científicos internacionales de primer orden entre los cuales figuraron 9 laureados con el Premio Nobel, declaración que se opuso al establecimiento de tal refinería.

 

Como resultado de la Reunión de Cesionarios de la Fundación MacArthur sobre el Derecho Ambiental en América Latina,  celebrada en Cuernavaca, México, en 1999, establecimos contacto primero con organizaciones ambientales en Belice opuestas a la construcción de una presa en el Río Macal alto, en la parte occidental de ese país.  La presa Chalillo propuesta  - que habría sido construida por Fortis, una compañía canadiense, y por Duke Energy, una compañía estadounidense  - habría destruido algo más de 35 kilómetros de un raro hábitat floral de llanura aluvial  de un número considerable de especies importantes entre las que figuran la guacamaya escarlata, los jaguares y los tapires.  La presa habría degradado una de las regiones más silvestres que quedan en América Central, parte de la cual está protegida teóricamente como parque nacional.  Durante el año pasado proporcionamos asistencia legal, técnica y estratégica a las organizaciones beliceñas asociadas con nosotros y nos hemos esforzado por “internacionalizar” la controversia sobre la presa.  Nosotros presentamos este caso a nuestros miembros y al público en los Estados Unidos y Canadá y esto dio lugar a que las empresas Fortis y Duke Energy recibieran más de 20,000 cartas.  En octubre de 2000, el CDRN ayudó a asegurar la aprobación de una resolución sobre la controversia de la presa del Río Macal en el Congreso de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y  sus Recursos Naturales (Unión Mundial para la Naturaleza).  Vea www.stopfortis.org.

 

Durante los 30 años que lleva trabajando en los Estados Unidos, el CDRN ha aprendido que las acciones jurídicas pueden ser eficaces finalmente para proteger la diversidad biológica sólo si se consideran como un componente de campañas más vastas para influir en las personas   que son las  responsables principales de adoptar decisiones en el gobierno y en la industria.  Hemos podido observar que un enfoque en un lugar natural carismático es esencial para estimular la atención de los medios de información y la presión del público.  No obstante, como vimos en el triunfo obtenido en la controversia de la Laguna San Ignacio, estas campañas pueden contribuir a crear una preocupación y un activismo mayores para proteger la diversidad biológica.

 

El CDRN desea incrementar las campañas semejantes en favor de BioGemas que ya están en marcha en Guatemala y en Costa Rica y desea, también, atender a los peligros que amenazan a otros lugares naturales especiales en América Central.  Así mismo desearíamos participar activamente en campañas semejantes en América del Sur.  Nosotros nos ocupamos de estos casos sólo en respuesta a solicitudes de ambientalistas del país en cuestión, que creen que nuestros esfuerzos internacionales incrementarán aquellos que ya realizan en su patria.  Nuestra eficacia puede ser mayor cuando el peligro proviene, por lo menos en parte, de las decisiones o las acciones de empresas multinacionales o de organismos internacionales lo cual es un fenómeno cada vez más frecuente en nuestra economía globalizada.  Esperamos trabajar con los cesionarios de fundaciones relacionados con el Derecho Ambiental en América Latina para afinar y desarrollar esta Iniciativa.